Dedicado a mi viejo a 20 años de su Pascua
Presencia viva, ausencia sufrida
recuerdo que se esfuma
y reencuentro que se espera.
Veinte años que te añoro
y daría la vida por un instante
de nuevo contigo
Te fuiste como viviste,
un poco con lucha,
un poco con resignación,
otro poco con serenidad y coraje,
al final solo paz y silencio.
Presencia viva
que de tanto en tanto y sin aviso
nos visita vestido de aromas,
de lugares o de calendario como hoy.
Ausencia sufrida
porque cuando empezaba tu descanso,
cuando los nietos llenaban tus días,
cuando la edad se hace sabiduría,
y cuando nuestras penas te buscan,
no estás...
Recuerdo que se borronea
con el paso del tiempo,
traicionando la memoria.
Aquí estamos peleando al olvido
Queriendo que el tiempo ladrón
no nos lleve lo mejor de nosotros mismos
tu historia y tu ejemplo.
Pero estás y estamos
en el misterio de una comunión
fundada en el amor.
viernes, 6 de junio de 2008
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